Venezuela: ¿Es democrática la rélección indefinida?

¿En relación al triunfo de Hugo Chávez en el referéndum del 15 de febrero, consideras democrática la reelección indefinida?

Dos visiones de dos venezolanos.

Punto de vista de Juan FERNÁNDEZ OCHOA

La inclusión de la reelección indefinida en la Constitución de Venezuela es una gran paradoja que evidencia las dificultades a las cuales hace frente la democracia en América Latina. Por un lado, se trata del resultado de un voto popular, de una aparente voluntad de la mayoría cuya legitimidad es difícilmente cuestionable; sin embargo, por el otro, esta reforma constitucional es un símbolo patente de la degradación de la democracia en Venezuela.

En primer lugar, se trata de un problema estructural. Venezuela, como la mayoría absoluta de las naciones americanas, tiene una herencia histórica que condiciona su orden político bajo una forma de gobierno presidencial. Si bien esta forma de gobierno es, esencialmente, compatible con la democracia y el progreso, la misma depende de una serie de factores estructurales con el fin de evitar derivas indeseables. Así pues, tanto la separación de los poderes como el limite del mandato popular (y por ende la posibilidad de reelección) se erigen como condiciones sine qua non para el correcto funcionamiento de la democracia y el gobierno en este tipo de sistemas. De esta manera, resulta claro que en un país como Venezuela, donde el poder legislativo se encuentra secuestrado por el oficialismo y el poder judicial funciona bajo el claro imperio del Presidente, la eliminación del limite de reelección constituye un atentado en contra de la democracia.

Luego, la reelección indefinida representa un problema legal. Tradicionalmente, las constituciones venezolanas (cuya producción ha sido particularmente copiosa) han incluido un principio fundamental conocido como “principio de alternabilidad”. Este principio es garantizado en el articulo 6 de la Constitución vigente y ha sido definido por el Tribunal Supremo de Justicia como “el ejercicio sucesivo de un cargo por personas distintas”. Si bien este principio no ha sido modificado por la reforma constitucional,  la reelección indefinida abre la puerta a la imposibilidad de su cumplimiento, lo cual no solamente es anticonstitucional sino pernicioso para el correcto funcionamiento de la democracia venezolana. La eliminación del limite a la reelección evidencia un claro desprecio por la tradición jurídica y coloca a la Constitución vigente a la par de aquellas promulgadas por los dictadores Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez con el fin de perpetuarse en el poder.

Finalmente, asociamos esta nueva cláusula contemplando la reelección indefinida a una practica política poco novedosa: el populismo. Efectivamente, las modificaciones de la constitución han sido tradicionalmente uno de los medios a los cuales han recurrido los líderes populistas latinoamericanos para perpetuarse en el poder; recordemos el caso de Fujimori (1993) o de Cardoso (1997). En este sentido, no podemos sino sostener que el empecinamiento del Presidente venezolano en introducir la cláusula de la reelección indefinida tiene como único objetivo su perpetuación en el poder con el fin de reforzar un régimen cada vez mas personalista y totalitario.

Lejos de trabajar en función del mejoramiento de las condiciones de la ciudadanía, el régimen del Presidente Chávez parece concentrado en ambiciones hegemónicas que desdibujan su “revolución”. Mientras tanto, el país experimenta graves retrocesos en materia económica que pauperizan a la población; en particular, a esa población desposeída que el Comandante asumió alguna vez como “el compromiso más grande” de su vida.

Punto de vista de Eduardo RÍOS

Venezuela hoy vive una realidad política con el Presidente Chávez sobre él tablero. Chavismo no sólo quiere decir un hombre, sino un movimiento, incluye a sus acólitos y por extensión a los más de seis millones de militantes del partido socialista unido de Venezuela (PSUV). Diez años, todos electorales y todas victorias del presidente,excepto uno, demostrando que hay democracia. Han sido diez años en los cuales el pueblo venezolano ha cambiado profundamente. A tomar datos del latino barómetro, por más criticable que sea este utensilio, vemos que Venezuela es la única sociedad de América Latina que se declara mayoritariamente de izquierda. El chavismo es una cuña profunda y Chávez su mayor promotor. ¿Quién contestó la reelección de De Gaulle en Francia o de Clinton en EE.UU? ¿A nombre de qué la popularidad de Chávez en el seno de la población venezolana vale menos que la popularidad de cualquier hombre político del mundo?

Porque la discusión puesta en los términos más básicos es evidente. Si el pueblo así lo deseare, que se sienta libre de votar cuantas veces quiera por un mismo candidato. El pueblo es el soberano,  y gran número de herramientas institucionales, entre las cuales el referéndum y el referéndum revocatorio, demuestran bien la fuerza que este nuevo proceso le otorga a la gente. En un sentido democratizador, el objetivo del proceso es que la base sea quién decida, y la única forma de conseguir esto, es que tenga la posibilidad real de elegir. Quitarle candidatos de entre la “lista de los posibles” sería una aberración, un acto de alejamiento de la democracia.

A la pregunta de por qué ahora y no antes, la respuesta es que la dinámica venezolana es distinta hoy en día. Hace unos seis años, la oposición seguía con planes golpistas. Si llegaba a pasar algo, la única defensa que teníamos era la constitución. Teníamos una profunda confianza en que el texto votado por referéndum en el 99 nos protegería. Para no cavar nuestra propia tumba impusimos esta disposición. Sin embargo a tiempos nuevos, nuevos métodos. Aceptamos la derrota en el referéndum, sin embargo consideramos que una enmienda a la constitución, votada a través de los canales institucionales, no tiene nada de anticonstitucional como he escuchado últimamente. Hay que hacerse la pregunta. Si vamos a entablar una discusión teórica hagámoslo. Lo que molesta es la reelección de Chávez, o la reelección indefinida en general. Frente a este argumento yo avanzo que la reelección es un método de rendición de cuentas importantes. ¿Es un problema de democracia o de poder político? ¿Estamos hablando de Chávez o de sus políticas públicas? Es que Chávez es el proceso y viceversa. Nuestra intención es clara y es la permanencia en el poder de una visión que compartimos. Por ello hacemos política con los resultados que hemos obtenido entre los cuales el aumento del IDH.

Si la oposición no tiene un candidato que venza a Chávez no puede acusarnos de anticonstitucionales. La manera en la que fue puesta en marcha, y los métodos que buscan implementar con la reforma son absolutamente institucionales y por ende constitucionales, como lo vimos a lo largo de esta reflexión.

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