¿Qué le pasó a México?

El fin de semana pasado, los mexicanos festejamos 202 años de Independencia. Como es costumbre, hubo grito. Hubo fiesta. Hubo comida… Pero ¿realmente que festejamos? ¿Hay algo qué festejar? Démosle un vistazo a la situación política de México.

El actual Presidente Felipe Calderón se encuentra literalmente dando sus últimos suspiros presidenciales. ¿Qué legitimidad puede tener un Presidente que realiza el grito de independencia en medio de manifestaciones del movimiento #YoSoy132 con una lluvia de abucheos, llamándolo “asesino” y proyectando láseres verdes en su cara y su persona? ¿Qué legitimidad puede tener un Presidente que se vio forzado a pactar con el PRI después de la clara derrota de su partido durante las elecciones? ¿Qué legitimidad puede tener un Presidente que carga con más de 90 mil muertos durante su sexenio y una guerra perdida? ¿Qué legitimidad puede tener un Presidente que puede presumir que logró aumentar la fuerza del duopolio televisivo? ¿Qué legitimidad puede tener un Presidente al que se le acusa públicamente de alcohólico y colérico?
Así es, ninguna. Aunque lo seguiremos teniendo en la mira, ya que parte de su reciente actividad presidencial ha sido aumentar su peso en el PAN, pactando con Enrique Peña Nieto  y relanzando la vida política de su esposa, Margarita Zavala.

Para ser justo con su trabajo, hagamos un balance de la era Calderonista: Empecemos por el balance positivo.

Mientras el mundo y sobre todo los Estados Unidos atravesaban una crisis económica, México se logró mantener con un crecimiento no nulo y una economía “estable”. Se logró captar inversión extranjera sobre todo en el sector automovilístico con la apertura de nuevas plantas de Fiat, Mazda y Toyota . Se logró repuntar la presencia de México en la escena diplomática con las diversas cumbres internacionales que hubo en nuestro país. En materia social, se continuaron los programas de apoyo rural, de vivienda y de salud. Punto, si, punto.

Ahora pasemos al balance negativo. Se llevó a cabo una guerra con más de 100 mil muertos y miles de desaparecidos y el único resultado visible fue una ola de violencia sin precedentes. Se logró reforzar el duopolio televisivo Televisa-TvAzteca. Continuemos. Nos dejó un país en guerra contra el Narco, un país marcado por la inseguridad y por la violencia. No se pudo salir del retraso en materia educativa ni se pudo contrarrestar el poder de “la maestra” Elba Esther Gordillo, presidenta vitalicia del sindicato de maestros, que mantiene una mafia en la educación y frena el progreso del país. Es más, el propio Presidente y la Secretaria de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota ( y candidata a la Presidencia por el PAN en las pasadas elecciones) mantuvieron una relación misteriosamente estrecha con ella. Hoy en día México no supera el 3% de crecimiento económico anual cuando países como Brasil , Argentina o Chile pasan del 6%.  México dejó de ser la potencia regional que era en la década de los 80, México no invirtió en su industria nacional como lo hizo Brasil, México no pudo resolver los conflictos internos de PEMEX para dar el paso que la paraestatal necesita como lo hizo PETROBRAS. Pero estas tristes realidades no pertenecen solo al último sexenio, son culpa de la mediocre actitud de la clase política mexicana que atravesamos desde hace varios sexenios, lo que hizo Calderón fue simplemente seguir la costumbre.

Dejemos de lado a Calderón. Pasemos al año electoral, que nos presentó un panorama triste para el país. 4 candidatos, 0 ganas de votar. Debate, ridículo. Campaña, desalentadora. Resultados, decepcionantes. El primero de julio 2012, con los resultados de las elecciones presidenciales. Con 38,2 % de los votos, el candidato priista Enrique Peña Nieto se convirtió en el 60° Presidente de México. ¿Porqué llamarlo decepcionante? Porque Peña Nieto representa al partido arcaico, corrupto y anti democrático que sostuvo una dictadura perfecta de 70 años de la cual se “logró” salir en el 2000. Porque su candidatura la construyó Televisa, gigante de la comunicación y integrante del duopolio televisivo. Porque la carrera política de Peña Nieto fue “meteórica”: ¿Quién lo conocía antes de que fuera gobernador? Si no hubiera sido por la mediatización de Televisa, seguiría en el olvido. Porque su carrera política arrastra escándalos graves de corrupción, matanzas (Atenco) y una taza de feminicidios comparable con los de Ciudad Juárez, entre otros. Uno de los ejemplos que presentan de manera más explícita la mediocridad de este candidato (tristemente, ahora presidente) fue durante la Feria del Libro en Guadalajara del año pasado, pues cuando se le preguntó cuales eran los libros que habían marcado más su vida no fue capaz de responder. Bueno en verdad sí respondió, y respondió lo siguiente :

« La Biblia en algún momento de mi vida y algunos pasajes bíblicos, no leí toda la Biblia pero si algunas partes, sin duda en alguna etapa de mi vida fue importante, sobre todo en adolescencia. Leía algo que seguramente mi vocación por la política, alentaba este espíritu por la política. Fueron los libros, varios, algunos, “La Silla del Águila” de Krauze que…y hay otro libro, de él mismo que quiero recordar el nombre…sobre caudillos…no recuerdo el título exacto…[…] además con gran sustento histórico. Aquí hay unos que leen más…Gus tú debes acordarte más. Hay uno que después salió que eran las mentiras sobre…el libro de este libro […] »

En fin, sin comentarios. Bueno solo uno, “La silla del Águila” es de Carlos Fuentes. Y para acabar sobre su interesante persona, EPN es ahijado político del ex presidente Carlos Salinas y el ex gobernador Arturo Montiel, dos de las más grandes personalidades del PRI. Perdón quise decir, dos de los más grandes corruptos del PRI.

Podría seguir con el curriculum vitae de Peña Nieto, pero me detengo aquí. Me detengo aquí porque no creo que sea del todo constructivo seguir.

Creo que es más importante del futuro. ¿Qué podemos hacer para ayudar a nuestro país? Hay que aplaudir las iniciativas llevadas por algunas partes de la sociedad. Hay que aplaudir el movimiento #YoSoy132, movimiento de jóvenes estudiantes que protestaron contra EPN y contra la ineficaz democracia que reinó durante las elecciones. Movimiento que sigue presente y que puso la primera piedra para la manifestación social de los jóvenes mexicanos. Hay que aplaudir, seguir y compartir el periodismo de altura de personas como Aristegui. Hay que formar una sociedad consciente, solidaria e informada. Hay que informarse para criticar, hay que manifestarse si es necesario, pero sobretodo hay que actuar. Todos podemos actuar a nuestra escala: no “dando mordidas”, no creyendo todo lo que se nos comunica por televisión, siguiendo de cerca las acciones del gobierno, por ejemplo. Hay que formarnos e informarnos, hay que fomentar la acción ciudadana. Nuestro trabajo durante estos 6 años es volvernos la “Inquisición” de EPN, ver con lupa sus acciones y su programa. No podemos permitir la misma corrupción que ha sido costumbre del PRI.

Por mi parte, sigo de cerca el futuro de la “izquierda” mexicana, critíco y me informo sobre Andrés Manuel López Obrador, sigo de cerca las acciones de EPN y sobre todo de Marcelo Ebrard, mi candidato para 2018.

Article écrit par: Mauricio Mejía

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