Reflexiones sobre el 12 de Octubre

Este 2012 se cumplen 520 de años desde la llegada de los españoles a América. Para muchos esta es una fecha de luto, símbolo del fin de las civilizaciones autóctonas del continente, para otros el comienzo de una edad de oro nacional. Si bien existen diferentes perspectivas sobre un mismo evento, lo cierto es que todo iberoamericano está marcado por esta fecha.

Celebrar esta fecha es tan ingenuo como pensar que los europeos trajeron la civilización a América. Es además olvidarnos que para los sobrevivientes de la colonia esta fecha simboliza la muerte de sus antepasados, la pérdida de la soberanía sobre sus tierras y el comienzo de la discriminación y menosprecio que todavía los atormenta.
Para un “mestizo” deplorar esta fecha es lamentar su propia existencia. Es alimentar rencores, a veces basados en especulaciones. Es revivir un doloroso proceso del que ya no quedan ni los tataranietos de los actores.

Sin embargo, aunque el proceso de conquista fue uno marcado por la muerte y la explotación en nombre divino, fue gracias al encuentro entre la cruz y la espada, la chacana y la huaraca que una nueva raza pisó la tierra. No una raza producto del mestizaje de españoles e indígenas, sino una raza producto del mestizaje de culturas. Hoy no podemos decir que un hay país de nuestro continente que no sea una amalgama de civilizaciones. Sin embargo, la herencia no es solo la aparición de una “raza” sino también el estigma de la desigualdad y la discriminación. Todavía hoy después de cinco siglos Latinoamérica está marcada por la desigualdad y aún algunos indios se avergüenzan de su lengua y de sus tradiciones.

El 12 de octubre no debería servir para sembrar rencores anacrónicos en pueblos que hoy comparten lengua, cultura y religión. Esta debe ser una fecha en la que rindamos homenaje a los que partieron y sobrevivieron a tres siglos de colonia y dos siglos de segregación. En la que conmemoremos la memoria de los Caribes , la poseía de los mayas, la orfebrería de los cabécares… En la que rescatemos el abolengo, aún vivo, de los pobladores originarios de América. Hoy en buena parte de la América del sur se utilizan las palabras choclo y palta provenientes del quechua, en México y Centroamérica los frijoles y el elote siguen siendo pilar de la dieta. En la que recordemos que el nacimiento de la “raza mestiza” fue uno doloroso. Pero sobre todo en la que aceptemos el pasado para enriquecer nuestro presente. Integrando y respetando a los pueblos originarios, olvidando el rencor colonial y abrazando las similitudes que hoy nos unen. En fin, el día de la raza, el encuentro de culturas, día de la hispanidad (o como lo llamen) es una fecha para encontrarnos con el pasado y volver a pensar como queremos forjar nuestro futuro.

Article écrit par: Abraham Zárate

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