Habitat III: relevancia y desafíos

Hábitat III es como se conoce la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible. Es una iniciativa de la ONU, conducida por ONU-Hábitat y respaldada por un gran número de actores internacionales, como la Campaña Urbana Mundial. Esta conferencia tiene por objetivo el fortalecer el compromiso político global a favor del desarrollo sostenible de los pueblos, ciudades y asentamientos urbanos en general. La Nueva Agenda Urbana, presentada al final de la conferencia, es una estrategia global en torno a la urbanización.

¿Qué es la Nueva Agenda Urbana?

La nueva agenda urbana es el producto final del análisis de Hábitat III. En ella se especifica cuáles son las prioridades a seguir en cuanto al desarrollo urbanístico. Esta agenda busca dar una base para políticas y estrategias que se extenderán por los próximos veinte años, las cuales deben también respetar los acuerdos hechos en la COP21, en Paris. La agenda ofrece una serie de orientaciones a los gobiernos, a las autoridades regionales, a la sociedad civil y a los organismos internacionales.

¿Quién participa? ¿Por qué?

La conferencia acoge una gran variedad de actores, miembros de comunidades locales, representantes de la sociedad civil y jefes de Estado. Se busca que el conjunto de la comunidad internacional tome conciencia y pueda evaluar eficazmente los problemas derivados de las tendencias actuales de urbanización, como la pobreza, la calidad de vida y la degradación ambiental, entre otros temas.

¿Por qué es importante esta conferencia?

Hábitat III tiene la difícil tarea de estudiar y exponer las implicaciones del crecimiento urbanístico acelerado. En efecto, la población de las ciudades es superior a la del campo a nivel mundial desde 2009. A pesar de componer menos del 10% del planeta, las ciudades consumen más del 70% de la energía mundial. Además, los mayores niveles de desigualdad y de hábitat precario se presentan al interior de las urbes y aumentan rápidamente. Esto constituye un desafío importante en cuanto al desarrollo sostenible, la calidad de vida y la vivienda. Hábitat III ofrece un foro de discusión que permite organizar y jerarquizar las prioridades relativas al desarrollo urbano.

¿Cuáles son los principales temas abordados?

El desarrollo sostenible es uno de los pilares del evento. Dada la multiplicación de definiciones del “desarrollo sostenible”, uno de los objetivos de Hábitat III es coordinar y estructurar el concepto. Esto incluye temas económicos y sociales, además del uso de recursos naturales. Se busca construir un nuevo acuerdo internacional que sustituya el acuerdo de Kyoto y sirva de base para acuerdos futuros sobre el cambio climático.

El segundo gran desafío concierne la erradicación de la pobreza. Considerando que gran parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) están relacionados con la salud en áreas urbanas, Hábitat III presenta la posibilidad de tratar desarrollo y urbanización de forma complementaria y recíproca.

Otros temas destacados son la seguridad en zonas urbanas, la equidad en el contexto de la globalización, la promoción del desarrollo democrático y el respeto a los Derechos Humanos.

¿Cuál es la relación de Hábitat III y América Latina?

La conferencia se dio en Quito, Ecuador, del 17 al 20 de Octubre. Quito fue reconocida por liderar el desarrollo de planes para la adaptación al cambio climático, además de presentar una estrategia de desarrollo centrado en la vivienda y la calidad de vida. Ésto, junto con el éxito de la preservación del casco histórico, hicieron de Quito la primera urbe declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

El hecho de celebrar un evento de esta magnitud en América Latina es una forma de reconocer los avances y desafíos del continente. En efecto, la Nueva Agenda Urbana presenta las visiones de América Latina, lo que genera nuevas formas de compromiso sobre el desarrollo sostenible. Problemas como la desigualdad de contaminación entre los países industrializados y los países en vías de desarrollo encuentran una forma de expresarse gracias a esta decisión.

 

Les droits des homosexuels et le Mexique

Le 5 Mai 2016, le président du Mexique annonce un projet de loi à niveau fédéral : le mariage pour tous. Sans être encore une réalité, cette déclaration suscite une vague de mobilisations au sein de la société mexicaine. Depuis, des prises de positions polarisées, des revendications des minorités et nombreuses manifestations, aussi bien à faveur que contre le projet de loi, constituent les moteurs du débat. Ce débat illustre une situation des droits du collectif LGBT du moins particulière.

 

            Le mariage pour tous n’est pas une question nouvelle au Mexique. Bien au contraire, le sujet se retrouve au centre de plusieurs discours politiques et dix états, dont Ciudad de Mexico, Jalisco et Michoacan, bénéficient déjà de procédures légales permettant le mariage homosexuel. De plus, l’ensemble du Mexique reconnaît, au niveau légal, les mariages ou unions civiles effectués dans d’autres jurisprudences. Ceci suppose que n’importe qui bénéficie de ce statut légal en dehors du Mexique conserve le statut à l’intérieur du pays. Depuis ce point de vue, le Mexique paraît assez ouvert par rapport à d’autres pays du continent latino-américain, dans lesquels l’homosexualité est passible de prison. Il y a donc bien une protection des droits du collectif gay que place le Mexique comme un candidat légal plutôt ouvert envers ce projet de loi.

 

            Pourtant, la réalité pratique se distingue nettement des discours politiques. La discrimination envers les homosexuels reste accablante avec une moyenne de 4 homicides par mois. Ces chiffres paraissent pourtant négligeables comparés aux estimations. La Comission Citoyenne contre les Crimes de Haine par Homophobie estime qu’environ trois crimes sur quatre ne sont pas dénoncés. De plus, le manque d’intérêt de la police et des institutions judiciaires garantit l’impunité dans 98% des cas menés en justice. Encore plus terrifiant, 11% des cas de discrimination constituent de menaces et des extorsions de part de la police et des fonctionnaires publics selon une étude réalisée par l’UAM. Les lois de protection du collectif LGBT paraissent alors être des mots vides, incapables de garantir le respect des droits reconnus au niveau fédéral.

 

            Cette forte discrimination a niveau institutionnel n’est malheureusement qu’un reflet d’une société fermée sur des idéologies traditionnelles. 71% des jeunes mexicains affirment ne pas vouloir des droits égaux entre hétérosexuels et homosexuels. À l’intérieur même des familles, le rejet d’un fils homosexuel atteint des niveaux alarmants avec une non-reconnaissance des cadavres homosexuels supérieure à 40%. Ce rejet est d’ailleurs encouragé par certaines institutions, particulièrement par l’Église catholique. En effet, cinq jours après le tremblement de terre au Chili, en 2010, l’évêque de León, Guanajuato, affirma que les catastrophes naturelles sont causées par la tolérance vis à vis des homosexuels. De propos semblables sont intégrés dans les médias et témoignent d’une réalité sociale extrêmement violente envers les homosexuels.

 

            Considérant ces données, la légalisation du mariage pour tous semble une réponse peu adaptée pour l’amélioration des droits des homosexuels. Certes, les instances légales constituent un pilier indiscutable de la société, mais elles ne sont utiles que si elles peuvent être appliquées. Ceci n’étant pas le cas, il faudrait peut-être s’interroger sur l’efficacité des moyens mis en place. Déjà, de nombreuses campagnes de sensibilisation sont menées à bout aussi bien par les gouvernements que par des organisations privées. La lente évolution de l’opinion publique indique une possible amélioration de la situation. Les sociétés prennent du temps à évoluer, mais les premiers pas ont été faits et les débats plus actuels concernant le mariage pour tous vont peut-être encourager la réflexion et l’action au sein de la société méxicaine.